Alergias e intolerancias alimentarias

Se duplica el número de personas con alergias e intolerancias alimentarias debido a los efectos negativos de la vida que actualmente llevamos.

En los últimos 10 años el número de personas con alergias alimentarías se ha duplicado. Esto hace, que en este momento, un 6-8% de los niños sufran algún tipo de alergia alimentaria. Del mismo modo, por ejemplo, la intolerancia alimentaria no para de incrementarse, por ejemplo, la intolerancia al gluten, que en la actualidad llega al 7% de la población.

¿Qué diferencia hay entre una intolerancia y una alergia?

La primera y la más importante es que las alergias están medidas por el sistema inmunológico y las intolerancias por el metabolismo.

La alergia se produce cuando el cuerpo entra en contacto con un alérgeno, que es una sustancia que a primeras tendría que ser inofensiva y sin embargo nuestro organismo lo identifica como una amenaza y lucha con él. Los síntomas de una alergia alimentaría habitualmente se manifiesta de unos minutos a dos horas desprendido de la ingesta del alimento. La alergia es mucho más peligrosa que la intolerancia y las consecuencias pueden ser más devastadoras.

Por algunas personas, una reacción alérgica a un alimento puede resultar molesta pero no grave: hormigueo o «picazón» en la boca, urticaria, eccema, hinchazón en los labios, dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómitos, mareos… pero para otras personas, una reacción alérgica puede ser aterradora y, incluso poner en riesgo su vida provocando una anafilaxis. En este caso el tratamiento de urgencias es fundamental, sino se trate puede causar el coma o incluso la muerte.

La intolerancia alimentaría surge cuando nuestro cuerpo no es capaz de procesar determinados compuestos de los alimentos, debido a la falta en nuestro cuerpo de alguna enzima. Los síntomas de una intolerancia alimentaría pueden provocar trastornos gastrointestinales: dolor abdominal, gases, diarrea, síndrome de colono irritable…, procesos dermatológicos: acné, eccema, urticaria…, trastornos neurológicos: dolor de jefe, mareos, vértigo…, sobrepeso, alteraciones musculares y cansancio, molestias respiratorios, alteraciones psicológicas… pero en ningún caso será grave hasta el punto de la muerte en el momento.

En la mayoría de los casos de intolerancias alimentarías, debido a sufrir estos síntomas de manera repetida y en un largo y duradero tiempo, los especialistas recomiendan al paciente realizarse una prueba denominada el “test de intolerancia alimentaría” y mediante este diagnóstico y la eliminación de los alimentos que no se toleran se han conseguido mejoras significativas de los síntomas en tres cuartas partes de los casos en el jefe de haber instaurado la alimentación adecuada. Los expertos indican que gran parte de las personas afectadas, ni siquiera saben que sufren alguno de estos trastornos.

Existen muchas ideas e hipótesis del por qué del aumento de los casos de alergias e intolerancias alimentarías. Una causa es la herencia genética, otro la contaminación medioambiental, también influye el llevar una dieta poco saludable (comidas procesadas) e incluso la propia composición de algunos alimentos. También se ha llegado a comentar que la alimentación de una madre gestando también puede influir de manera positiva o negativa al bebé. Y otro opción que tiene mucha fuerza es la fuerte protección que existe hacia el sistema inmunológico a través de innumerables vacunas y una cura excesiva de la higiene. Y a esto también se le suma la vida estresante y con prisas en la que se vive actualmente que también afecta en el sistema inmune a través de la parte emocional de nuestro organismo. Por todos estos factores una persona puede volverse intolerante o alérgico a un alimento en cualquier edad.

Desarrollamos entonces los puntos más importantes y de peso en las causas del por qué el aumento de las alergias e intolerancias alimentarías.

Herencia genética: por supuesto la parte genética tiene una índole muy importante en cuando a las enfermedades, y entre ellas están las alergias e intolerancias alimentarías.

Contaminación ambiental: la presencia de sustancias tóxicas al aire es un factor de riesgo en el desarrollo de intolerancias alimentarías. Productos petroquímicos, herbicidas, productos de limpieza, residuos de plástico… todo esto debido al contacto que tienen con los alimentos hace que aumente la probabilidad de sufrir reacciones alérgenas.

Composición de los alimentos: que consumir alimentos procesados no es sano por el organismo ya es de conocimiento global, el que poder no se sabe se que se calcula que más del 60% de los alimentos elaborados que consumimos contienen algún tipo de aditivo. Estas sustancias, que potencian la conservación, el sabor y la textura de los productos, se componen de moléculas artificiales que permanecen al organismo y pueden provocar intolerancia y problemas digestivos. Hay elementos presentes en algunos alimentos naturales que también pueden dar a intoxicaciones, aunque la mayoría a veces quedan inhibidas en el cocinado. A pesar de esto, en las personas más sensibles a sufrir problemas digestivos si que se pueden ver afectados.

Alimentación de una madre gestante: las consecuencias de una dieta desequilibrada afectan al metabolismo y al desarrollo de intolerancias por falta de vitaminas, minerales, antioxidantes… En este caso, los trastornos son el resultado de una carencia en la función protectora del sistema digestivo, y por eso de alguna manera uno otro también afectará al bebé.

Protección del sistema inmunológico: en los países industrializados, que es donde se producen la mayoría de reacciones alérgicas alimentarías, existe una fuerte prevención del organismo ante a infecciones con innumerables vacunas y medicamentos y una cura excesiva de la higiene. Todo esto, provoca que el organismo no se exponga tanto en los gérmenes, afectando al sistema inmunitario y derivando en un incremento de reacciones alérgicas.